Indurain de la plaza Navarrete,
quijote en rocinante de dos ruedas,
Contador al que puede que sucedas,
campeón de la montaña de Albacete
A Sastre lo hará nadie Joselete,
cabalga, o más bien vuela mientras puedas
y dale a los pedales, y no cedas,
que dos son más que tres del patinete
Señor del equilibrio equilibrado
la técnica a tus pies cayó rendida,
tres vueltas, una más y habrás llegado
Qué lejos queda ahora la salida...
me impongo yo el maillot porque he ganado
la etapa más bonita de tu vida.
Mi hijo mayor ha aprendido a montar en bici hace poco. Fue una mañana que decidió que quería ser un poco más mayor. Y sólo me dejó ayudarle una vez. Después y hasta la hora de la merienda estuvo tratando, cayendo, consiguiendo, y antes de que anocheciera ya daba vueltas a la plaza con una sonrisa de oreja a oreja, mientras el padre tenía que aguantarse el corazón para que no se le escapara de contento y recogía risas del suelo con una fregona que pasaba por allí. Tengo mucha suerte y aún me queda otro por enseñar… bueno,
…del que aprender.
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7 comentarios:
Qué suerte... mi hijo ya pasó de todo eso, ya se me hizo hombre, y está muy bien, pero, añoro muchas veces al enano :)
Un beso grande.
¿hiciste fotos? imagino como tuvo que ser ese momento, recuerdo yo..cuando aprendí..como si fuera ayer, hay cosas que se quedan marcadas a fuego difíciles de olvidar!
Así que me alegro que vivieras ese momento con tu nene, tuvo que ser genial!
Besos guapetón!.
Una etapa que todos hemos pasado mejor o peor.
Montar en bici... que lejos queda para mi ese recuerdo...
Precioso poema además.
Tus hijos estarán orgullosos de un padre como tú
Un abrazo
Hola Moony, es una pena que pasen esos años verdad?, pero mientras pasan, si sabes disfrutarlos, creo que no hay nada que pueda superar esas sensaciones,
Un abrazo
Hola Tormenta. No hija, no hice fotos (desastre soy), pero sabes? no me importa porque no se me olvida la imagen ni el momento. Espero que a él le pase igual y lo recuerde con la misma intensidad... ojalá.
Abrazos
Hola Paco, ahora que lo dices, recuerdo mejor cuando aprendió mi hermano pequeño que cuando lo hice yo, pero desde muy muy pequeño he tenido bicicleta, así que guardo muchos pedaleos en mi memoria. Y como dice Gipsy, si nuestros hijos recuerdan su infancia con la mitad de ternura con que lo hacemos nosotros de las nuestras, será que no lo hemos hecho tan mal.
Un abrazo
Preciosa estampa... cosas que hacen que la vida merezca la pena ser vivida....
Saludos.
Hola Jose.
Intenté comentar el otro día, pero por alguna razón no funcionaban los comentarios. Quería decirte que a mi me hace mucha ilusión enseñar a mi pequeñajo a montar en bicicleta (todavía es pequeñito), y que creo que me voy a sentir como tú cuentas.
Qué tendrán los enanos éstos que sacan el lado más tierno de cada uno...
Hola Ave Mundi, tienes razón, en ciertas ocasiones si no fuera por ellos...
Gipsy, esos locos bajitos te sacan de dentro lo que no crees que hay. Ya verás.
Muchos abrazos
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