(Me siento ya tan cansado / -cansado de estarlo tanto-, José Bergamín)
Me siento ya tan cansado
-cansado de estarlo tanto-
que dejo enterrada mi voz
y dejo sin voz mi llanto
en mi soledad entierro
soñando, mi desencanto
y vuelvo a morir cansado
cansado de amarte cuánto
Hoy me siento muy cansado. Esta situación en la que vivo, este sinsentido permanente me deja realmente cansado. Cansado de esperar con ansia una mirada, una sonrisa, una palabra y de pedirlas con una sonrisa, con una palabra o con una mirada. Cansado de saberte perdida. De saber que posiblemente sea mejor así. Esta constante angustia cansa. Y ahora no sé qué hacer con tantos besos que guardé en mis bolsillos.
Me dejaré dormir.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
viernes, 12 de diciembre de 2008
Una nube de calma
Llora la luna
la de noviembre
no tiene, niña
luz suficiente
Ríe la luna
la de diciembre
blanca de risas
resplandeciente
Luna creciente
no dejes, vida
que el dolor siembre
ni nos desuna
Llevo unos días alegres. ¿Será que al fin estoy entendiendo cómo deben ser las cosas? ¿Será que finalmente mi yo, mi razón, mi corazón y mi pasión van a ponerse de acuerdo? O será como otras veces, un espejismo, solo una nube de calma, un respiro...
la de noviembre
no tiene, niña
luz suficiente
Ríe la luna
la de diciembre
blanca de risas
resplandeciente
Luna creciente
no dejes, vida
que el dolor siembre
ni nos desuna
Llevo unos días alegres. ¿Será que al fin estoy entendiendo cómo deben ser las cosas? ¿Será que finalmente mi yo, mi razón, mi corazón y mi pasión van a ponerse de acuerdo? O será como otras veces, un espejismo, solo una nube de calma, un respiro...
domingo, 7 de diciembre de 2008
Y duele tanto
Qué importa si una nube se deshace
en lluvia de mil dulces mazapanes,
o si un ramo de rojos tulipanes
en blancos azahares se renace
O que un beso de espuma al aire trace
caricias de colores azafranes,
que un ciento de temibles huracanes
en un soplo de aliento se atenace
Qué importa que tu voz me hiciera fuego
si esta luz de tu alma me silencia
y a mi oscuro silencio me doblego
O qué importa si entierro en tu presencia
mi roto corazón, si luego entrego
vida y llama a tu fiel indiferencia.
Y duele tanto. La indiferencia duele tanto que es dolor sobre dolor lo que ya duele. Que el dolor de sentir lo que no siente duele más que el dolor de lo sentido.
Durante unos días de vacaciones sentí por primera vez la angustia de una pérdida que poco imaginaba se haría cotidiana mucho más adelante. Pero en aquellos días necesitábamos vernos, escribirnos, con decenas de correos que poco a poco fueron adentrándose en lo que ambos sentíamos por el otro. Muy poco a poco. Con un poquito de humor y otro poquito de miedo. Pero muy poco a poco. Un día le dí un vale por un beso, para que lo cobrase alguna vez si así quisiera. Otro día, ella me dio un vale por un beso.
en lluvia de mil dulces mazapanes,
o si un ramo de rojos tulipanes
en blancos azahares se renace
O que un beso de espuma al aire trace
caricias de colores azafranes,
que un ciento de temibles huracanes
en un soplo de aliento se atenace
Qué importa que tu voz me hiciera fuego
si esta luz de tu alma me silencia
y a mi oscuro silencio me doblego
O qué importa si entierro en tu presencia
mi roto corazón, si luego entrego
vida y llama a tu fiel indiferencia.
Y duele tanto. La indiferencia duele tanto que es dolor sobre dolor lo que ya duele. Que el dolor de sentir lo que no siente duele más que el dolor de lo sentido.
Durante unos días de vacaciones sentí por primera vez la angustia de una pérdida que poco imaginaba se haría cotidiana mucho más adelante. Pero en aquellos días necesitábamos vernos, escribirnos, con decenas de correos que poco a poco fueron adentrándose en lo que ambos sentíamos por el otro. Muy poco a poco. Con un poquito de humor y otro poquito de miedo. Pero muy poco a poco. Un día le dí un vale por un beso, para que lo cobrase alguna vez si así quisiera. Otro día, ella me dio un vale por un beso.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Como una vez te dije y no querías
Hace casi un año que comenzó tu ausencia. Y volviste. Para seguir ausente.
“Y ojalá me equivocara, pero en todo este tiempo he ido percibiendo como te alejabas de mi cada vez un poco más. Qué lejos de mi, y estás tan cerca. No puedo explicarte cómo me he ido sintiendo todo este tiempo. Ojalá me equivocara. Ojalá no te hayas alejado mas que en mi imaginación, que algún día acallaré para que no me mate a disgustos. Y ojalá aún quisieras saber de mi y pudiera volver a decirte las cosas tal como me pasan por la cabeza, el corazón o los dedos. O al menos, ojalá me dijeras que me deje de tonterías y te cuente cosas y me cuentes. Y si así no fuera y tienes que decirme lo que no quiero, dímelo bajito, que casi no me entere.
A fuerza de días, he ido grabando en mi cabeza, en mi corazón, a puñaladas, a hierro, que ni yo ni mi vida significan ya apenas nada para ti. Y ni tanto café, ni la música, ni los libros, ni el sol, ni mis montañas han podido evitar que me encontrara angustiado, con una angustia y una tristeza que han llenado todos estos días y estas noches. He tratado siempre de no hablar de más, de no molestarte de más, de no escribirte de más, para no inmiscuirme en tu mundo, que haces tuyo y no mío con los silencios. Y me he dado cuenta de que al final, he grapado mi boca como una vez te dije y no querías…”
“Y ojalá me equivocara, pero en todo este tiempo he ido percibiendo como te alejabas de mi cada vez un poco más. Qué lejos de mi, y estás tan cerca. No puedo explicarte cómo me he ido sintiendo todo este tiempo. Ojalá me equivocara. Ojalá no te hayas alejado mas que en mi imaginación, que algún día acallaré para que no me mate a disgustos. Y ojalá aún quisieras saber de mi y pudiera volver a decirte las cosas tal como me pasan por la cabeza, el corazón o los dedos. O al menos, ojalá me dijeras que me deje de tonterías y te cuente cosas y me cuentes. Y si así no fuera y tienes que decirme lo que no quiero, dímelo bajito, que casi no me entere.
A fuerza de días, he ido grabando en mi cabeza, en mi corazón, a puñaladas, a hierro, que ni yo ni mi vida significan ya apenas nada para ti. Y ni tanto café, ni la música, ni los libros, ni el sol, ni mis montañas han podido evitar que me encontrara angustiado, con una angustia y una tristeza que han llenado todos estos días y estas noches. He tratado siempre de no hablar de más, de no molestarte de más, de no escribirte de más, para no inmiscuirme en tu mundo, que haces tuyo y no mío con los silencios. Y me he dado cuenta de que al final, he grapado mi boca como una vez te dije y no querías…”
martes, 2 de diciembre de 2008
Este corazón loco
Me pregunto si uno puede enterrar el corazón. Taparlo con tanta amargura que deje de calentar. A lo mejor así, bien enterrado, se puede respirar mejor. O al menos respirar.
Yo he llegado a la conclusión de que mi corazón es un rebelde. No hay razón que lo acalle. Ni odio que se le acerque. La indiferencia pasa de largo, indiferente. Y él, mi corazón, sigue funcionando apasionado. No puedo con él. Y él va a poder conmigo.
No pasaba un segundo del día sin que pensara en Ilia. Creo que a ella le pasaba algo parecido. Claro que ambos teníamos muchas ocupaciones, cada uno en nuestro mundo, pero a cada paso, cada cosa que veía, cada olor, cada risa me llevaban a ella. Era verano.
Yo he llegado a la conclusión de que mi corazón es un rebelde. No hay razón que lo acalle. Ni odio que se le acerque. La indiferencia pasa de largo, indiferente. Y él, mi corazón, sigue funcionando apasionado. No puedo con él. Y él va a poder conmigo.
No pasaba un segundo del día sin que pensara en Ilia. Creo que a ella le pasaba algo parecido. Claro que ambos teníamos muchas ocupaciones, cada uno en nuestro mundo, pero a cada paso, cada cosa que veía, cada olor, cada risa me llevaban a ella. Era verano.
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