Dos manos, dos muñecas, dos pulmones,
dos piernas, dos orejas, dos rodillas,
dos labios que a propósito acuchillas
dejando al descubierto mil pasiones
Dos hombros, dos meñiques, dos riñones,
dos puños, dos talones, dos mejillas,
dos ojos que se mueren cuando brillas
de oscuro sol y negros nubarrones
Dos mañanas de cielo amanecido,
dos sendas que malvivo sin perdones
que duelen y me dejan malherido
No me importa morir de imperfecciones
si es que en vez de tenerlo dividido
pudiera, Dios, tener dos corazones
Hay caminos que se escogen sin querer, sin pensar o sin imaginar siquiera. Caminos que no buscas pero que llegan a ti como si te buscaran, aunque en el fondo sepas que son algo fortuito, cuestión de coincidencias. No sé si se pueden andar dos caminos a la vez. Dos caminos a seguir, un solo corazón para compartir y un solo corazón con el que caer con las piedras del camino. De dos caminos.
Ilia descubrió en mi a alguien que la sorprendía. Sin embargo era ella para mi alguien sorprendente. Disfrutaba viéndola reir con mis tonterías escritas. Disfrutaba intercambiando fotos, historias, chocolatinas y sentimientos. Sentía una verdadera necesidad de ella. Y creo que era ella la que me hacía brillar en ciertos aspectos. Como un cristal reflejando la luz. Pero durante todo el tiempo tuvimos presente que era algo que no podía llegar más allá de cierto punto. Un punto que estaba por definir, pero ambos sabíamos que existía. Que queríamos que existiera. Un día respiré su cuello, casi rozándolo con los labios.
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1 comentario:
Precioso soneto y hermosa la descripción final.
Un aplauso, no, DOS.
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